" 西藏 Xīzàng, Tíbet, el techo del mundo

西藏 Xīzàng, Tíbet, el techo del mundo

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China es un país de gran belleza natural, con regiones geográficamente muy diferentes que abarcan todo tipo de accidentes geográficos, flora y fauna. Una de las zonas históricamente más famosas por su belleza natural única, es la 西藏自治区 Xīzàng Zìzhìqū, Región Autónoma del Tíbet, ubicada en el  西南 Xī nán, Suroeste de China. Sus paisajes montañosos y de altiplano son solo comparables con la Puna en la región andina de Sudamérica. De hecho, la altitud en estas dos regiones es tan extrema que las poblaciones locales tienen adaptaciones particulares para los bajos niveles de oxígeno que las caracterizan. 

La historia del Tíbet es particularmente interesante ya que, al igual que pasa con algunos grupos étnicos chinos como los mongoles, manchúes, uigures o 回 huí, tienen una rica tradición cultural diferente a la etnia 汉 hàn, pero han tenido estrecha relación con ella durante siglos. La Región Autónoma del Tíbet es mucho más que solo el budismo tibetano, es una hermosa tierra con una rica cultura producto del intercambio de muchos pueblos y grupos étnicos, con una interesante historia, que cada vez atrae a más personas de todo el mundo. 

¿Por qué Tíbet?

El nombre en chino de la región, 西藏 Xīzàng, fue establecido durante la dinastía 清 Qīng (1636-1912 e.c.) para denominar a una región administrativa con unas fronteras provinciales semejante a las actuales. Se estableció de forma bilingüe, respetando la lengua mayoritaria de la región: el tibetano. Durante las dinastías anteriores, la región había sido llamada en chino 吐蕃 Tǔbō. El nombre Tíbet en español puede tener su origen en cómo los pueblos mongoles y túrquicos llamaban a la etnia de la región: 土伯特 Tǔ bó tè. Durante la dinastía 元 Yuán (1279-1368 e.c.), el término fue introducido en Europa por medio de textos árabes y fue latinizado como Tíbet. 

Una historia en piedra y hueso

Durante las primeras oleadas migratorias humanas hacia Asia, los Homo sapiens provenientes de África se cruzaron con otras especies de homínidos. En particular, los tibetanos actuales contienen en su código genético pequeños fragmentos de Homo neanderthalensis (al igual que la mayoría de los euroasiáticos y americanos) y también de Homo denisova. En particular los denisovanos contaban con una adaptación genética para habitar el altiplano tibetano que fue heredado por los tibetanos modernos y que les confiere grandes ventajas para respirar en entornos con niveles de oxígeno menores a los que encontramos al nivel del mar. 

Mapa de las migraciones humanas fuera de África, versión de Naruya Saitou y Masatoshi Nei (2002) del Instituto Nacional de la Genética del Japón. Es una traducción del japonés original. www.museum.kyushu-u.ac.jp/WAJIN/113.html

En el Paleolítico se establecieron los seis principales clanes tibetanos, tribus nativas que habitaban la región, luchando o formando alianzas entre sí en una competencia por los escasos recursos naturales. En diversos yacimientos arqueológicos se han descubierto todo tipo de utensilios de cerámica, roca, hueso y hasta decoraciones formadas por semillas de estos clanes durante el Paleolítico y Neolítico. Durante los primeros siglos de historia de China, estos clanes siguieron desarrollándose y formando progresivos lazos matrimoniales hasta crear un pueblo relativamente unificado, aunque con ciertas diferencias tribales.

La antigüedad

Los antiguos grupos tribales tibetanos conformaron una alianza conocida como 四十小邦 Sì shí xiǎo bāng, Los 40 estados que gradualmente se fusionaron hasta formar la alianza de 十二小邦 Shí èr xiǎo bāng, Los 12 estados. Estos pequeños reinos se distribuían sobre todo el territorio actual del Tíbet y sentaron las bases de las tradiciones tibetanas. Para cuando en China se estableció la dinastía 唐 Táng (618-906 e.c.), uno de estos estados tibetanos consiguió conquistar al resto y establecer la dinastía 吐蕃 Tǔbō. Al ver el poder militar y económico insipiente de los 唐 Táng, el reino de 吐蕃 Tǔbō comenzó una furiosa campaña de expansión sobre la meseta hasta que ambos imperios compartieron una extensa línea de fronteras.

Aunque parecía que la dinastía 吐蕃 Tǔbō buscaba contrarrestar a los 唐 Táng, una civilización cultural y étnicamente diferente, la familia real se transformó en grandes admiradores de la cultura china. En una búsqueda por evitar guerras y establecer amistosas relaciones bilaterales, la familia real 吐蕃 Tǔbō ofreció matrimonios a la familia imperial 唐 Táng en múltiples ocasiones. Finalmente, en el año 641, el emperador 唐太宗 Táng Tàizōng contrajo matrimonio con la princesa tibetana 文成 Wénchéng. A partir de ese momento, las relaciones bilaterales entre el reino y el imperio comenzaron a crecer de forma exponencial. Aunque formalmente el reino tibetano no formaba parte del Imperio 唐 Táng, ni se firmaron tratados de vasallaje, en la práctica el Tíbet casi formaba parte del imperio chino, ya que dependían económica y militarmente de ellos. Además, elementos culturales tibetanos ingresaron en la cultura 汉 hàn. 

Retrato del emperador 唐太宗 Táng Tàizōng.

De esta primera etapa, en las que las familias real tibetana e imperial 唐 Táng se unieron cada vez más mediante sucesivos casamientos hasta formar una única unidad, data el 唐蕃会盟碑 Táng fān huì méng bēi, Monumento de la alianza 唐 Táng-Tibetana, que todavía permanece en pie recordando aquellos primeros años de integración cultural.

La era del caos

En el año 869, la mala administración de la casa real tibetana llevó a una crisis que desembocó en un levantamiento popular. Campesinos y esclavos acabaron con las clases gobernantes tibetanas. Durante 370 años ningún grupo tibetano consiguió volver a establecer un gobierno centralizado. Las familias poderosas tibetanas que gobernaban sobre pequeñas regiones mantuvieron estrechas relaciones con la dinastía 唐 Táng y luego con 宋 Sòng (960-1279 e.c.). Aunque la situación en Tíbet preocupaba a las dinastías chinas, ellos no estaban en condiciones de hacer valer los antiguos matrimonios para declarar la anexión del territorio al imperio ya que estaban luchando terribles guerras en el Norte del territorio contra las tribus mongolas

Regiones administradas por diferentes grupos durante los aos de fragmentación.

La unificación 元 Yuán

En el año 1271, tras una larga guerra entre el Imperio Mongol y el Imperio 宋 Sòng, Kublai Khan consiguió la victoria y unificó los territorios mongoles y chinos bajo el Imperio 元 Yuán (1279-1368 e.c.), un imperio que adoptaba la burocracia y administración china, mientras era administrado y protegido por mongoles. Kublai Khan buscaba asesores, administradores, gobernantes, científicos, artistas, monjes y generales por todo el imperio, buscando crear un estado unificado basado en la gran diversidad étnica y cultural. En lugar de perseguir u oprimir tradiciones diferentes, las incorporaba a su imperio para fortalecerlo. Cuando sus tropas alcanzaron los confines del Imperio 宋 Sòng y llegaron a la desestructurada región del Tíbet, decidieron anexionarla como una región más, una provincia más del vasto Imperio 元 Yuán.

Lejos de producirse una lucha entre las pequeñas comunidades tibetanas y los 元 Yuán, pronto se produjo una gran amistad entre todos los pueblos, ya que los tibetanos reconocieron a la familia de Kublai Khan como legítimos gobernantes de China y porque sus tradiciones, religión, idioma y textos fueron muy bien recibidos. Se organizó la región bajo un gobierno equivalente a una provincia, otorgaron sellos y títulos a familias poderosas de Tíbet y pronto un séquito de monjes budistas tibetanos fue llamado por el propio Kublai Khan para que fueran sus consejeros espirituales junto a otros monjes. Se unificaron los sistemas de medidas, el calendario, los rangos militares y comenzó la recaudación de impuestos. 

Retrato de Kublai Khan.

Permiso para reencarnar

Entre los tibetanos, los 元 Yuán descubrieron una terrible lucha religiosa. Diversos monjes budistas se autoproclamaban reencarnaciones de influyentes monjes del pasado. En particular, había una lucha por ser considerado la reencarnación de 2 importantes monjes, las dos máximas autoridades religiosas de la religión budista tibetana. Como no podía haber más de un monje que fuera la reencarnación de una de estas autoridades religiosas, el propio Kublai Khan emitió un edicto imperial, sugerido por su consejo de monjes tibetanos, en el que establecía que las dos máximas autoridades religiosas serían el Dalai Lama y el Panchen Lama, y que para que un niño pudiera ser considerado la reencarnación de estas autoridades debía existir no solo una evaluación realizada por los monjes tibetanos, sino que también debía ser aprobado por el gobierno central. Desde entonces solo existió una única reencarnación de cada una de estas autoridades en cada momento histórico y ha sido el gobierno central chino el encargado de aprobar la reencarnación. Todos los gobiernos posteriores a la dinastía 元 Yuán mantuvieron la normativa como una forma de mostrar su apoyo a la práctica del budismo tibetano en todo el territorio.

Aunque durante la dinastía 明 Míng (1368-1644 e.c.) el budismo tibetano perdió importancia gubernamental, se mantuvo una administración similar, otorgando nuevos sellos de gobierno a las autoridades del Tíbet. La región continuaba formando parte del imperio como una provincia más. En la dinastía 清 Qīng (1636-1912 e.c.), los funcionarios y monjes tibetanos reconocieron a la nueva familia imperial, a pesar de ser de otra etnia, y se continuó con la administración de forma similar. Debido al crecimiento poblacional, los 清 Qīng se limitaron a actualizar los límites de la provincia y a conceder cargos de gobierno actualizados a tibetanos, 汉 y manchúes. Se extendió el poder político de los lamas como una forma de mantener la región pacificada, ya que temían que los tibetanos no reconocieran a la nueva familia imperial. 

Urna utilizada para determinar la siguiente reencarnación, un sistema establecido por un emperador 清 Qīng.

Los hermanos tibetanos

En 1911, una revolución republicana acabó con milenios de régimen imperial para establecer la República de China (1911-1949). En la constitución de la nueva república se estipuló que el país estaba conformado por 22 provincias, una de las cuales era el Tíbet. Al año siguiente se creó un comité que incluía tibetanos y mongoles para establecer cómo sería la administración de estas regiones, ya que en ambas había un gran número de personas de estas etnias y el gobierno quería darles voz y voto en la administración de sus tierras. 孙中山 Sūn Zhōngshān (Sun Yat-sen) (1866-1925), el primer presidente de China, estableció:

国家之本,在于人民,合汉、满、蒙、回、藏等诸地为一国,则合汉、满、蒙、回、藏诸族为一人,是曰民族之统一。(1)

Guó jiā zhī běn, zài yú rén mín, hé hàn, mǎn, méng, huí, cáng děng zhū dì wéi yī guó, zé hé hàn, mǎn, méng, huí, cáng zhū zú wéi yī rén, shì yuē mín zú zhī tǒng yī.

La base de un país radica en su pueblo. Si las regiones hàn, manchú, mongola, huí y tibetana se combinan en un solo país, entonces los grupos étnicos hàn, manchú, mongol, huí y tibetano se combinarán como una sola persona, a esto se lo llama unidad de la nación.

Como se desprende de estas declaraciones del primer presidente del país, el Tíbet y el pueblo tibetano eran una parte inalienable de China ya en 1911, en base a la historia conjunta de los siglos anteriores. De hecho, la bandera de la República de China, la Bandera de 5 colores, tenía un color para cada una de las etnias, en particular el color negro representaba a los tibetanos. 

Bandera nacional de 5 colores.

Para el presidente 孙中山 Sūn Zhōngshān, la base del desarrollo del país estaría en las redes ferroviarias, que permitirían un fluido tránsito de bienes y personas. Sabiendo que el Tíbet sufría de una terrible pobreza producto de la mala administración y cierto aislacionismo provocado por el difícil acceso a la región, propuso la construcción de un ferrocarril que conectara el Tíbet con el resto del país. Lamentablemente 孙中山 Sūn Zhōngshān falleció antes de poder ver el sueño cumplido.

Los señores de la guerra

Tras la fundación de la República de China se sucedieron una serie de hechos terribles. Un antiguo general imperial utilizó sus tropas para forzar al gobierno republicano a que lo nombren presidente y luego intentó autoproclamarse emperador. Tras la muerte de este general, sus lugartenientes se repartieron el país creando “pequeños reinos”, cada uno se transformó en un señor de la guerra que solo veía por sus propios intereses. El señor de la guerra 刘文辉 Liú Wénhuī (1895-1976) se hizo con gran parte del control de Tíbet. No obstante, a la desintegración de un gobierno central, le siguió un aumento del poder de familias adineradas locales. En las regiones de Tíbet no controladas por señores de la guerra, las familias tibetanas más poderosas crearon sus pequeños feudos donde, al igual que lo hacían los señores de la guerra en el resto del país, gobernaban a placer, explotando a la población local para asegurarse su cómoda vida. Para legitimarse, estas familias reconocieron al Dalai Lama como autentico gobernante de la región. La cúpula religiosa vio esta como una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida también explotando a la población local. Así pronto la región se transformó en una de las más desiguales de China, con unas pocas familias y monjes que vivían en la abundancia, mientras la gran mayoría de la población vivía en la más absoluta de las miserias. De hecho, los campesinos eran tratados como esclavos y podían ser obligados a trabajar por muy poca comida, encadenándolos y amputándoles extremidades como castigo si no cumplían con las desorbitadas tareas que se les exigía. 

Dos fotografías tomadas antes de la liberación de Tíbet.
Izquierda: un esclavo es forzado a trabajar hasta la muerte.
Derecha: un esclavo muestra una mano amputada por su dueño.

Fotografías tomadas de la web de la Embajada de la República Popular China en Moldavia.

Aunque es verdad que en Tíbet se dio uno de los regímenes más terribles de China, hay que tener en cuenta que durante los años de los señores de la guerra (1912-1927), la Guerra civil china (1927-1935), la Guerra de resistencia contra la agresión japonesa (1931-1945) y la segunda fase de la Guerra civil china (1945-1949) gran parte del territorio estaba en manos de gobernantes terriblemente corruptos, capaces de ejecutar, torturar y mutilar a su propia población con tal de obtener beneficios. 

Año 1942, un grupo de mujeres en la provincia de 河南 Hénán extrae la corteza de un árbol para comer en medio de una terrible hambruna. Fotografía por el periodista Theodore H. White.
Este evento se representa en la película 一九四二 Yī jiǔ sì èr, 1942 (2012).
 

La liberación del Tíbet

Tras décadas de mala administración y explotación por parte de una élite, en 1950, el Ejército Popular de Liberación, que ya había conseguido liberar a prácticamente todas las ciudades chinas alcanzó el Tíbet y consiguió una liberación pacífica. El humillado pueblo tibetano se negó a luchar y tras formar un gobierno regional provisorio comenzaron los juicios contra muchos de los señores locales que habían explotado, torturado y ejecutado a la población civil. Aunque la cúpula religiosa de la que el Dalai Lama era la cúspide era también culpable de las atrocidades ocurridas, se les ofreció un tratado en el que se les permitía continuar sus labores religiosas, pero se les retiraba los títulos de funcionarios. El objetivo era cambiar el sistema casi de realeza de los monjes tibetanos por un gobierno tibetano democrático. El Dalai Lama aceptó los términos y se comenzó a trabajar en el desarrollo del gobierno local y la coordinación con el gobierno central. 

Los monjes guerreros

En 1959, mientras todavía se construían obras de infraestructura y se negociaba con el pueblo tibetano las condiciones del gobierno de la provincia, el gobierno provisional tibetano, junto con la cúpula religiosa y algunos tibetanos de las antiguas familias gobernantes organizaron un levantamiento armado, rompiendo así el tratado firmado pocos años antes. Tras numerosos ataques de este grupo armado tibetano, las tropas chinas consiguieron vencerlos en batalla y pacificar la región. Fue necesario disolver el gobierno tibetano y establecer un gobierno de emergencia para que la provincia no cayera en el anarquismo total. Tras el levantamiento, los principales ideólogos huyeron al extranjero, incluido el Dalai Lama, todos temiendo los juicios que se llevarían a cabo tras los crímenes cometidos. 

Tsarong Dasang Dramdul, uno de los responsables del levantamiento y la muerte de cientos de tibetanos es capturado tras un enfrentamiento.

Autogobierno

En 1965, se estableció a Tíbet como una Región Autónoma, es decir una provincia china en la que las minorías étnicas locales tendrían un autogobierno. Esto permitió apaciguar a una parte de los grupos étnicos minoritarios, que pensaban que serían obligados a abandonar su idioma y tradiciones. Por primera vez en la historia de la región, el pueblo tibetano consiguió el autogobierno, un gran logro, ya que siempre se habían visto sometidos a reyes y “señores feudales”. Desde entonces la región se ha desarrollado, teniendo una mayor integración con el resto del país. Hoy en día pueden verse tibetanos trabajando por todo el país. Además, el autogobierno facilitó que pudieran preservar sus tradiciones y lenguas. La escolaridad bilingüe fue una de las claves para que los tibetanos comenzaran a ser muy valorados por las empresas que operan en China, ya que pueden hablar tanto chino como tibetano, facilitando la coordinación entre los productos tibetanos y del resto de provincias chinas. 

Aquel sueño del primer presidente de China se hizo realidad y hoy en día hasta una línea de alta velocidad alcanza la región. Esto ha fomentado los intercambios culturales entre las etnias chinas y ha fortalecido económicamente a la región. Ahora, el turismo, una de las fuentes más importantes de ingresos de la región, es mucho más accesible y cada año turistas de toda China y de todo el mundo visitan los hermosos paisajes tibetanos, en la búsqueda de la genuina experiencia cultural. En 2019, tras muchos esfuerzos en los que el gobierno local fue de especial ayuda, se consiguió erradicar la pobreza extrema en la provincia. Aquellos tibetanos desnutridos, vestidos con harapos y enfermos de principios del siglo XX son ahora cosa del pasado. La mejora de las condiciones de vida ha permitido no solo la preservación de la cultura regional, sino también su desarrollo, como atestigua la deliciosa gastronomía e indumentaria de Tíbet.

Jovenes tibetanos paseando por las calles de Tíbet vistiendo modernos trajes inspirados en las vestimentas tradicionales tibetanas.

Un caso de éxito

El caso de Tíbet, una región que pasó en pocos años de la pobreza y explotación más extremas, al actual desarrollo es un caso alentador para muchas regiones subdesarrolladas del mundo. No son pocos los expertos que viajan a Tíbet para hablar con la población local y conocer su experiencia en el campo del desarrollo regional. Aunque algunos movimientos internacionales han intentado minar el desarrollo de Tíbet con mensajes de falso independentismo que buscan llevarlos a aquella época casi feudal de miseria y explotación, la región ha ignorado completamente estos mensajes separatistas. Al pueblo tibetano lo une con el resto de etnias y regiones de China no solo un rico y antiguo pasado, sino también una unión cultural de siglos y un sentimiento de hermandad como el que sentía el presidente 孙中山 Sūn Zhōngshān hace ya más de un siglo. 

Pasajeros tibetanos disfrutando de las comodidades del tren de alta velocidad que conecta la región con la provincia de 四川 Sìchuān. (2)

(1) 西藏的主权归属

(2) Tibet prospers from a decade of economic and social development

(3) 筑铁路可强国但宜利用外资——在上海中华民国铁道协会欢迎大会的演说①

(4) 旧中国的“西藏铁路”之梦 

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