" 王泽山 Wáng Zéshān, explosivos contra el colonialismo

王泽山 Wáng Zéshān, explosivos contra el colonialismo

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Hay trabajos que en realidad nadie querría tener, pero que alguien tiene que hacer. Dedicarse a la fabricación de armamento militar es uno de estos trabajos que pueden generar contradicciones en la persona. Por un lado, el armamento puede ser útil para proteger su nación, pero por el otro se trata de terribles armas diseñadas para destruir al enemigo, otra persona inocente condenada al sufrimiento en la guerra. No obstante, por idealista que pueda ser negarse a participar en la fabricación de armamento bélico, la realidad es que alguien emprenderá la tarea y sus invenciones pueden ser utilizadas para martirizar a nuestra propia nación. Por lo tanto, es necesario contar con alguien dedicado a la investigación y fabricación de armamento más preciso y potente, con la idea de disuadir a posibles invasores, o expulsarlos si sus tropas osan cruzar las fronteras.

El ingeniero 王泽山 Wáng Zéshān nunca tuvo esta contradicción en su persona, porque desde su más tierna juventud su vida estuvo marcada por las invasiones extranjeras, la guerra y el colonialismo. Nacido en un territorio subyugado a un enemigo que con sus tropas invadió China, 王泽山 Wáng Zéshān supo que, cuando tuviera la oportunidad, respondería al fuego invasor con más fuego. En lugar de, como muchos jóvenes, alistarse en el Ejército, dedicó su vida la investigación de los explosivos, procurando mejorar la artillería de su país para evitar que las nuevas generaciones se vean obligadas a vivir como esclavos en un país invadido por potencias extranjeras como le tocó vivir a él.

Cañones de opio

Durante las Guerras del Opio (1839-1860) uno de los principales problemas de la artillería china frente a los ejércitos invasores de Gran Bretaña y Francia era el alcance. Aunque la pólvora y las primeras armas de fuego se habían inventado en China, y conforman uno de los 4 grandes inventos de la Antigüedad, las primeras industrias modernas europeas perfeccionaron los cañones a niveles nunca vistos en el país del Río Amarillo. Parte de las terribles derrotas que sufrieron las tropas imperiales chinas se debieron a que muchas veces eran incapaces de responder al fuego de la artillería enemiga que a mayor distancia, más velocidad y mejor precisión azotaba sus posiciones. Esto marcó a las siguientes generaciones chinas, que comenzaron a soñar con el día en que los cañones chinos pudieran responder al fuego de las tropas invasoras y así evitar las firmas de los terribles tratados desiguales que sumieron a China en más de un siglo de humillaciones. 

Chino, no manchú

En 1931, tropas japonesas realizaron un autoatentado a una línea ferroviaria de concesión japonesa en el 东北 Dōngběi, Noreste de China, para así establecer un casus belli y justificar la invasión del territorio. Cuando nació 王泽山 Wáng Zéshān en 1935, la región estaba en control de Japón, que había establecido el Reino títere de 满洲 Mǎnzhōu. Bajo una bandera falsa y un emperador títere, las tropas japonesas controlaban la región, subyugando a la población local china casi al nivel de esclavos, llegando a realizar terribles experimentos en humanos.

En la escuela, la curricula impuesta por Japón buscaba convencer a los niños pequeños chinos de que en realidad no eran chinos, sino manchúes (entendido como una nacionalidad y no una etnia) y que los manchúes eran amigos de los japoneses. Esto era lo que creía un jovencísimo 王泽山 Wáng Zéshān, porque era lo que le habían impuesto en la escuela. No obstante, un día su padre, furioso con la educación que estaba recibiendo su hijo, el maltrato que estaba recibiendo el pueblo chino y el avance de la invasión japonesa en otras regiones de China tomó a su hijo por los hombros y agitándolo gritó:

你不是满洲人,你是中国人。

Nǐ bù shì mǎn zhōu rén, nǐ shì Zhōng guó rén.

No eres un manchú, eres un chino.

Aquel día, y a una corta edad en la que todavía no podía terminar de comprender la compleja situación político-diplomática de la región, 王泽山 Wáng Zéshān comprendió que su país había sido invadido y subyugado y que si quería poder vivir en libertad, debería asegurar el desarrollo de una nación fuerte que pudiera expulsar a los invasores y asegurarse de que nadie más se atreviera a violar a su país. En aquel entonces 王泽山 Wáng Zéshān no lo sabía, pero casi como si del destino se tratara, había nacido un siglo después que Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, una curiosa casualidad que parecía predecir su futura vida como uno de los mayores expertos en explosivos del mundo. 

Póster de propaganda japonés, en la que un niño japonés es representado como un gran amigo de un niño chino y un niño "manchú".

El único estudiante de explosivos

Mientras la Guerra de resistencia contra la agresión japonesa (1931-1945) y el fin de la Guerra civil china (1945-1949) ocurría, 王泽山 Wáng Zéshān se concentró en sus estudios en la escuela primaria N°1 y secundaria N°2 de 吉林 Jílín. Aunque con la fundación de la Nueva China nuevos tiempos de paz parecían haber llegado, el estallido de la Guerra de Corea (1950-1953) le despejó cualquier duda a 王泽山 Wáng Zéshān. Aunque las tropas chinas habían obtenido grandes victorias frente a las tropas extranjeras, lo habían conseguido pagando un elevado costo humano, ya que todo su armamento era inferior. Como si se estuviera repitiendo la historia de las Guerras del Opio, el rango de la artillería china, así también como su velocidad de recarga y precisión eran muy inferiores a las del enemigo, lo que los obligaba a exponerse en el campo de batalla o les impedía responder el fuego enemigo.

Muchos jóvenes se alistaron en el Ejército a raíz de las constantes amenazas extranjeras, pero 王泽山 Wáng Zéshān creía que para poder marcar la diferencia podía aportar mucho más que sus fornidos brazos en el campo de batalla. En particular, deseaba que el armamento chino fuera equiparable o superior al enemigo, evitando así pérdidas propias y tal vez disuadiendo de la invasión. Por esta razón, se inscribió en la Escuela de ingeniería militar de 哈尔滨 Hā'ěrbīn y eligió la especialización en explosivos. De todos los estudiantes que se unían a la academia, fue el único que eligió trabajar en explosivos.

Mejoras artilleras

Tras graduarse en 1960, comenzó a trabajar en la Escuela de Ingeniería de Artillería, como director del laboratorio de explosivos. Trabajando en el laboratorio comprendió que toda la doctrina de investigación militar estaba incompleta. Los especialistas en explosivos se centraban únicamente en mejorar las fórmulas químicas y en crear mejores procesos de producción, pero no tenían en cuenta la aplicación que se le daría a la misma. Por esta razón, comenzó a estudiar balística, intentando comprender el funcionamiento de las armas que portarían sus explosivos e intentando detectar sus puntos débiles para trabajar de forma completa en todo el proceso de fabricación de la munición. Comprendiendo cómo la explosión afectaba al proyectil balístico, consiguió mejorarlo para asegurar una mejor trayectoria, lo que aumentaba la precisión del arma.

Condiciones extremas

Durante la Operación Barbarroja (1941) en la que las tropas alemanas intentaron invadir y derrotar a la Unión Soviética, encontraron grandes problemas en la guerra de tanques que propusieron. Cuando los tanques soviéticos se presentaron en el campo de batalla para defender su nación, los tanques alemanes tuvieron que comenzar a utilizar munición perforante, un tipo de munición con una espoleta de detonación que, al contacto con el blindaje enemigo explota produciendo una brecha en su coraza. No obstante, al llegar el invierno, la efectividad de la munición perforante disminuía drásticamente. 

Tanque alemán dirigiéndose al frente de batalla en la Unión Soviética, 1941.

En la década de 1970, los ingenieros alemanes comenzaron a trabajar sobre esta problemática y diseñaron el proyectil DM53, el primer proyectil perforante que no se veía afectado por las bajas temperaturas. Sin embargo, en algunos modelos de cañón, el proyectil volvía a sufrir problemas de precisión. Posteriormente el problema se solucionó colocando un revestimiento de bajas temperaturas al propulsor del proyectil en el modelo DM63. 

En China, 王泽山 Wáng Zéshān se encontraba con el mismo problema que los ingenieros alemanes. Para su país esto también era crítico, ya que en muchas regiones las temperaturas pueden caer por debajo de los -30 grados centígrados y por lo tanto es obligatorio contar con proyectiles fiables incluso a tan bajas temperaturas. Así, el equipo de 王泽山 Wáng Zéshān comenzó a viajar frecuentemente a regiones despobladas y con climas extremos, para realizar pruebas de explosivos y balísticas. En la provincia de Mongolia Interior, a menos de -20 grados centígrados y en medio de una tormenta de arena, el equipo descubrió que los instrumentos utilizados para tomar los datos en las pruebas no funcionaban correctamente en condiciones tan extremas. Tras años desarrollando nuevo instrumental de medición y pasando gran parte del tiempo al intemperie en los climas más extremos de China, 王泽山 Wáng Zéshān y su equipo consiguieron desarrollar el primer proyectil perforante que no se veía afectado por los cambios de temperatura. El equipo consiguió desarrollar un propelente que se mantenía invariable sin importar la temperatura o las condiciones de presión impuestas por la boca de diferentes cañones. Este éxito en 1990 le hizo ganar gran fama en China como ingeniero militar.

Evitando la Tercera Guerra del Opio

Una de las preocupaciones de 王泽山 Wáng Zéshān eran los pobres resultados históricos que en los 150 años anteriores había tenido la artillería china en el campo de batalla. La combinación de menor alcance, menor velocidad de recarga y menor precisión había causado estragos y había posibilitado que el país fuera invadido por más de 8 naciones diferentes en diversas ocasiones. Por lo tanto, aplicando sus nuevos conocimientos en balística, diseñó explosivos que contribuyeran a mejorar la artillería preexistente.

Al conseguir una explosión muy precisa y controlada, fue posible asegurar que el proyectil balístico abandone la boca del cañón sin perturbaciones. De esta forma el proyectil puede realizar su trayectoria según lo calculado por los artilleros, sin desviarse de su objetivo. Los antiguos explosivos utilizados solían introducir vibraciones en el proyectil, que al viajar por el aire se acentuaban y disminuían la precisión.

Mejorando las fórmulas de los explosivos fue posible aumentar el rango de las armas, creando estallidos capaces de expulsar el proyectil a mayores distancias. En particular, se calcula que las fórmulas desarrolladas por 王泽山 Wáng Zéshān y su equipo aumentaron en más de un 20% el rango de acción de la artillería, posicionando así a los cañones chinos al nivel de las mejores armas del mundo. Gracias a sus desarrollos, los problemas de alcance de los 150 años anteriores no volverían a ocurrir. 

Objetivos móviles

Aunque un obús puede disparar a una gran distancia, no siempre debe hacerlo al máximo de su rango. A veces, debido a que los objetivos se mueven a gran velocidad intentando evitar el fuego, es necesario cambiar la distancia de tiro. Esto ha supuesto un gran problema históricamente, especialmente en los buques de guerra, que surcan los mares a toda máquina disparando a objetivos que constantemente se acercan y alejan. Si el objetivo está realmente lejos, es necesario lanzar un proyectil impulsado con mucho explosivo, mientras que si el objetivo está más cerca, es necesario colocar un proyectil con menos pólvora. Esto supone que debe tenerse a disposición hasta 6 tipos de proyectiles diferentes, cada uno para un rango de distancias diferente, que deben cambiarse constantemente en el fragor de la batalla.

Para evitar tener que fabricar tantos proyectiles diferentes para cada cañón, ingenieros estadounidenses buscaron desarrollar un sistema que con un único tipo de detonador, se pudieran lanzar todos los proyectiles. La solución a la que llegaron era una carga estándar, que dependiendo de la distancia, podía duplicarse o triplicarse para alcanzar mayores distancias. El sistema fue perfeccionado por ingenieros en Europa y Sudáfrica, aunque existía un gran problema: si se calibran las cargas para obtener disparos precisos a gran distancia, los disparos a corta distancia son muy imprecisos, al revés ocurre si se calibra para cortas distancias. La solución fue utilizar estas cargas estándar calibrabas para corta o larga distancia y luego contar con otro proyectil fabricado específicamente para la distancia que el primero no era capaz de cubrir. 

El equipo de 王泽山 Wáng Zéshān creía también en esta tecnología y trabajaron por años en desarrollar una versión china. La solución a la que arribaron sorprendió al mundo, ya que fueron capaces de crear una carga estandarizada que no sufría de los problemas de calibración a diferentes distancias. Esto posicionó a los proyectiles chinos entre los mejores del mundo, sin una competencia por parte de ninguna potencia extranjera. 

Residuos peligrosos

Tras décadas de trabajo con explosivos en usos militares, 王泽山 Wáng Zéshān consiguió dejar obsoletos a una gran cantidad de explosivos, que tuvieron que ser descartados. En los primeros años 王泽山 Wáng Zéshān no se cuestionó lo que ocurría con aquellos explosivos descartados, pero un día descubrió que normalmente eran almacenados por 15 o 20 años, con un consecuente peligro de detonación. Luego de este período de abandono, los explosivos podían ser inestables y normalmente eran enterrados a gran profundidad. 王泽山 Wáng Zéshān no estuvo de acuerdo con esta metodología, ya que al enterrarlos tan solo podía ocurrir como con los proyectiles japoneses enterrados en diversas regiones de China durante el período de invasión: algún día se olvidaría dónde se encontraban, alguien cavaría para realizar una obra de infraestructura y un terrible accidente se produciría. Por esta razón, 王泽山 Wáng Zéshān comenzó a trabajar en formas de reciclar los explosivos. 

Tras buscar muchas soluciones diferentes, descubrió que tal variedad de materiales en diferentes estados de preservación era realmente peligrosa y difícil de reciclar. Una opción era sencillamente detonar el material descartado, pero esto solo supondría un terrible gasto de dinero, contaminación y materiales desaprovechados. No obstante, encontró en todos los explosivos posibles usos civiles. Los explosivos utilizados en minería, por ejemplo, no cuentan con propiedades muy diferentes que los descartados por el Ejército. Por lo tanto, en lugar de utilizar explosivos nuevos, era posible detonar los viejos explosivos y conseguir un rédito económico en su uso. Los proyectos de reciclaje de explosivos de 王泽山 Wáng Zéshān dieron un punto final al almacenaje y entierro de peligrosos detonantes y disminuyeron los costos civiles en las industrias que necesitan utilizarlos. 

El reconocimiento de un país

Tras 60 años dedicado a la tarea de fabricar y mejorar explosivos, tanto en el ámbito militar como civil, en 2017 fue galardonado con el 国家最高科学技术奖 Guó jiā zuì gāo kē xué jì shù jiǎng, Máximo Premio Nacional de Ciencia y Tecnología, la máxima condecoración científica del país. Para esta condecoración nacional, se consideró su importante papel en la defensa del país, así también como sus proyectos de reciclaje de materiales peligrosos, que darán seguridad a las próximas generaciones. 

El presidente 习近平 Xí Jìnpíng haciendo entrega del premio a 王泽山 Wáng Zéshān.

Con la mirada en la historia

Cuando los primeros grandes regimientos de fusileros comenzaron a marcar los compases de las batallas en Europa, se encontraron con un terrible problema: el humo generado por sus armas nublaba el campo de batalla. Además, al disparar la combustión del explosivo genera gases potencialmente perjudiciales para la salud. Los artilleros solían sufrir de problemas de salud derivados de respirar estos gases tóxicos por prolongados períodos de tiempo de bombardeos intensivos en batalla. Aunque el armamento moderno no sufre del humo y los gases al mismo nivel que lo hacían las tropas de Napoleón, en la actualidad sigue siendo un problema que en bombardeos intensivos puede ser potencialmente peligroso para las tropas propias.

Como 王泽山 Wáng Zéshān es un gran estudioso de la historia del pasado para diseñar el futuro en el que le gustaría vivir, ha tomado recientemente la problemática del humo y los gases como su objetivo para los próximos años. A pesar de su avanzada edad, continúa trabajando en el desarrollo de explosivos, ahora con el objetivo de hacerlos menos contaminantes y peligrosos para la salud. Llegará el día en que su visión se haga realidad. 

El paradigma nuclear

Al igual que las armas nucleares se han transformado en terribles armas disuasorias, que nadie debería nunca utilizar, pero que puede ostentar como forma de impedir un enfrentamiento entre potencias, las armas desarrolladas por 王泽山 Wáng Zéshān cumplen el mismo rol a pequeña escala. Aunque el trabajo de la vida de 王泽山 Wáng Zéshān se ha centrado en las explosiones y en la destrucción, sus armas no han sido utilizadas para subyugar naciones extranjeras. El objetivo de este terrible trabajo no es girar las tornas y llevar la muerte y destrucción que un día llegó a China a otras naciones, sino evitar que la guerra vuelva a cruzar las fronteras del país. El sueño de juventud de 王泽山 Wáng Zéshān se ha cumplido, y mientras él tuvo una infancia a merced de un invasor colonialista, hoy en día los jóvenes de China pueden llevar una vida pacífica y con la seguridad de que no serán invadidos, porque los explosivos de 王泽山 Wáng Zéshān están allí para protegerlos. 

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