Los fósforos: un invento chino

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En la película 龙之战 Lóng zhī zhàn, La guerra del dragón (2017), el personaje principal del general 冯子材 Féng Zǐcái se rehúsa a encender su pipa tradicional con fósforos europeos. A lo largo del filme, su hijo intenta convencerlo de adoptar algunas costumbres europeas como una forma de mejorar las condiciones de vida y sobrevivir a la invasión francesa. El general 冯子材 Féng Zǐcái pasa toda la película reflexionando sobre esa caja de fósforos europeos y la posibilidad de que las costumbres y tradiciones chinas puedan sobrevivir conviviendo con ideas provenientes del extranjero. Lo que 冯子材 Féng Zǐcái no sabía es que los fósforos, también llamados cerillas, cerillos o mixtos, fueron originalmente un invento chino. 

Escena de la película 龙之战 Lóng zhī zhàn, La guerra del dragón (2017) en la que una pipa tradicional china es encendida por un fósforo europeo.

Una necesidad antigua

En todas las civilizaciones el fuego jugó un rol central. Hasta hace relativamente poco tiempo (y por desgracia aún continúa en zonas empobrecidas) el fuego constituía la única forma de iluminación en la penumbra, era la principal herramienta para cocer los alimentos y era la única fuente de calor en los días fríos. Sin embargo, la manipulación del fuego era un asunto complejo y delicado: un mal cálculo podía acarrear graves pérdidas materiales y humanas. Uno de los problemas más acuciantes era producir el fuego. A pesar de la creencia popular de que la fricción de dos ramas puede generar fuego, esta es una pésima forma de crear fuego y lo más probable es que se produzcan terribles laceraciones en las manos antes de conseguirlo.

Durante siglos se optó por diferentes técnicas para producir fuego y preservarlo. Las primeras formas de crear fuego solían consistir en encender yesca mediante chispas que se producían al frotar un fragmento de sílex o pedernal contra una pieza de metal. Una vez conseguido el fuego con este laborioso método que requiere algo de práctica, lo mejor era intentar mantener un fuego encendido si se deseaba tener un fácil acceso. Los Tehuelches, un pueblo indígena del sur de Argentina y Chile, preservaban el fuego en forma de brasas en vasijas de barro que llevaban consigo, alimentándolas con pequeñas ramas. Si necesitaban encender una hoguera o deseaban fumar, tan solo debían extraer las brasas de la vasija para encender un fuego. Como puede verse, este tipo de sistemas son altamente imprácticos, pero son las soluciones más sencillas.

Una solución made in China

Joseph Needham, eminente sinólogo británico dedicado a ciencia y tecnología, descubrió que en un interesante texto antiguo había referencias a un invento similar a los fósforos. Se trata de un texto de la dinastía 宋 Sòng del norte (960-1127 e.c.) llamado 清异录 Qīng yì lù, Registros de maravillas puras:

夜有急,苦于作灯之缓。有智者,批杉条染硫磺,置之待用,一与火遇,得焰穗然。既神之,呼引光奴。今遂有货者,易名火寸。

Yè yǒu jí, kǔ yú zuò dēng zhī huǎn. Yǒu zhì zhě, pī shān tiáo rǎn liú huáng, zhì zhī dài yòng, yī yǔ huǒ yù, dé yàn suì rán. Jì shén zhī, hū yǐn guāng nú. Jīn suì yǒu huò zhě, yì míng huǒ cùn.

Si ocurre una emergencia por la noche, puede llevar algún tiempo hacer una luz para encender una lámpara. Sin embargo, un hombre ingenioso ideó un sistema de impregnar pequeños palitos de madera de pino con azufre y almacenarlos listos para usar. Al menor toque de fuego, estallan en llamas y se obtiene una pequeña llama como un grano de cereal. Esta maravilla antes se llamaba "引光奴 yǐn guāng nú, siervo atractor del fuego", pero luego, cuando se convirtió en un artículo de comercio, su nombre fue cambiado a "火寸 huǒ cùn, pulgada de fuego".

Este primer diseño de fósforo dependía aparentemente de una llama preexistente y tenía la ventaja de permitir crear una nueva fuente de fuego pequeña y segura. Sin embargo, hoy en día se cree que el invento es incluso anterior a la dinastía 宋 Sòng del Norte. En un texto escrito en el año 1366, durante la dinastía 元 Yuán (1279-1368 e.c.), llamado 辍耕录 Chuò gēng lù, el autor cuenta el origen de los fósforos. Según este texto, los fósforos habrían sido inventados en el año 577, durante el periodo de las Seis Dinastías (220-589 e.c.). Cuando los diversos reyes entraron en guerra por el poder del territorio, comenzó a haber escases de materiales, especialmente de leña suficiente para encender fuego para cocinar. Frente a esto, las concubinas del rey de 齐 Qí del Norte comenzaron a fabricar unos palillos impregnados en azufre, que con la ayuda de un cuchillo o pedernal se encendían.

Al principio estos primeros fósforos no eran baratos y solo las personas adineradas podían disponer de ellos. Sin embargo, su costo se abarató con el paso del tiempo y su venta se popularizó. Cuando Marco Polo (1254-1324 e.c.) visitó la ciudad de 杭州 Hángzhōu en el año 1270, ya eran un producto común en los mercados. De hecho, en una obra escrita al principio de la dinastía 元 Yuán llamada 武林旧事 Wǔ lín jiù shì, Cuestiones antiguas de las artes marciales, un libro que recopila costumbres de la época, menciona la venta de fósforos en los mercados de 杭州 Hángzhōu. 

Monumento a Marco Polo en 杭州 Hángzhōu.

El fósforo moderno

Según Joseph Needham, en Europa no hay registros de la existencia de ningún invento similar al fósforo hasta el año 1530. En el siglo XVI, algunos experimentadores descubrieron que podía utilizarse el azufre como una forma de producir fuego rápido, aunque no consiguieron desarrollar ningún dispositivo práctico y barato. A partir del siglo XVIII los científicos descubrieron las propiedades inflamables del fósforo al entrar en contacto con el azufre: así surgieron las “botellas filosofales”. Si se necesitaba fuego, tan solo había que abrir la botella filosofal e introducir un palillo de madera impregnado con azufre para que entrara en contacto con el fósforo contenido dentro de la botella. Esto produce que el palillo se encienda al retirarlo de la botella y entrar en contacto con el aire.

En el año 1805, Jean Chancel creó un palillo de madera impregnado con clorato de potasio, azúcar, azufre y goma arábica que se encendía al introducirlo en un pequeño contenedor con ácido sulfúrico. Este nuevo invento era más seguro que las botellas filosofales y más fácil de utilizar, aunque seguía siendo peligroso de manipular y nunca fue comercializado a gran escala. De forma independiente, en Gran Bretaña, Francia y Alemania tres inventores desarrollaron un invento similar que consistía en impregnar la punta de un palillo con una mezcla de fósforo amarillo, azufre y clorato de potasio. Al friccionar la cabeza del palillo se enciende una pequeña llama del tamaño de un grano de cereal. 

Reintroducción del fósforo

En China el fósforo fue perfeccionado a un ritmo más lento que en Europa. Los saltos más importantes en el perfeccionamiento del fósforo se dieron durante la Revolución Industrial (1760-1840). Durante el período final de la dinastía 清 Qīng (1636-1912 e.c.), los Tratados Desiguales firmados luego de las Guerras del Opio obligaron al gobierno imperial a permitir que las potencias coloniales extranjeras pudieran adquirir terrenos en China y comercializar sus productos. Entre los productos se encontraba una terrible droga llamada opio y los fósforos. Los chinos comenzaron a llamar a los fósforos 洋火 yáng huǒ, "fuego de ultramar" o "fuego del extranjero". En el periodo de 1879-1900 se instalaron en China 19 fábricas de fósforos y gradualmente comenzaron a ser comunes entre la población local. Finalmente, su origen extranjero fue dejado en el olvido y comenzaron a ser llamado 火柴 huǒ chái, nombre con el que se los conoce actualmente. 

Publicidad de fósforos chinos, año 1920.

Desde entonces los fósforos han sufrido pequeños cambios para transformarlos en objetos más seguros. Sin embargo, desde el siglo VI en China siempre han girado en torno a la misma idea: un palillo de madera impregnado en azufre. 


(1) Hatcher, John Bell (1903), Cazadores de huesos en la Patagonia, Zagier & Urruty publicaciones. 

(2) Needham, Joseph (1962). Science and Civilization in China: Volume 4, Physics and Physical Technology; Part 1, Physics. Cambridge University Press. pp. 70–71.

(3) El Correo de la UNESCO, el periódico oficial de la UNESCO dedicado a la divulgación cultural, emitió un número especial en octubre de 1988 dedicado a los inventos científicos chinos. A lo largo de 22 artículos destaca solo algunos de los grandes descubrimientos científicos chinos. Entre los escritores se encuentran figuras tan destacadas como el propio Joseph Needham. La revista está disponible completamente gratis para su consula en línea en la página oficial de El Correo de la UNESCO y puede leerse en español, inglés o frances: El Genio científico de China - UNESCO Biblioteca Digital.

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