El diagnóstico: un "no-mundo" como fracaso de la política internacional
Para 赵汀阳 Zhào Tīngyáng, el problema fundamental de la filosofía política contemporánea no es técnico ni económico, sino ontológico: vivimos en una paradoja donde la tecnología y el mercado han unificado el planeta físicamente, pero carecemos de una estructura política que corresponda a esa realidad. Su tesis es lapidaria: "el mundo todavía no es un mundo".
El autor parte de una distinción crucial entre dos dimensiones del concepto "mundo":
El mundo como realidad física o geográfica, 世界 shìjiè.
El mundo como institución política legítima, 天下 tiānxià.
En la actualidad, hemos completado la globalización en el sentido geográfico y técnico (世界 shìjiè): internet, las finanzas y el cambio climático nos afectan como unidad. Sin embargo, hemos fracasado estrepitosamente en construir un orden político (天下 tiānxià) que gestione esa unidad. Lo que existe hoy no es una polis global, sino un "no-mundo": un territorio físico caótico disputado por poderes locales que maximizan sus propios intereses a expensas del todo.
El núcleo ontológico: 天下 tiānxià y el principio de "sin afuera"
Si el diagnóstico es que vivimos en una fragmentación de soberanías, la solución que propone 赵汀阳 Zhào Tīngyáng no es técnica, sino metafísica. Recupera el concepto clásico de la dinastía Zhou, 天下 Tiānxià (todo bajo el cielo), y lo seculariza para convertirlo en una teoría de la gobernanza global.
Para comprender su alcance, es necesario desglosar la estructura trina del concepto y su principio operativo radical: 无外 wúwài.
赵汀阳 Zhào Tīngyáng establece una distinción operativa crucial para su sistema. Mientras que el término moderno 世界 shìjiè se utiliza habitualmente para referirse al mundo como realidad física, geográfica o económica, el concepto de 天下 tiānxià amalgama tres niveles de realidad indisolubles que transforman al mundo en un sujeto político:
El mundo geográfico: la tierra bajo el cielo, el sustrato físico común.
El mundo psicológico: El 民心 mínxīn (corazón del pueblo). Es la legitimidad moral, el asentimiento general de las voluntades de todos los pueblos. Sin este acuerdo, el poder global sería mera tiranía.
El mundo político: una institución global que abarca a los dos anteriores.
El principio operativo del 天下 tiānxià es 无外 wúwài, que se traduce como "sin afuera" o "ningún exterior".
Gran parte de la teoría política moderna, notablemente Carl Schmitt, se construye sobre la distinción amigo/enemigo. El Estado-nación define su identidad por sus fronteras: la definición del "nosotros" implica necesariamente la existencia de "los otros" (extranjeros, competidores). La ontología del Estado-nación es dualista y exclusiva.
Por el contrario, el 天下 Tiānxià es, por definición, omni-inclusivo. Como el cielo cubre todo sin discriminar, un sistema político verdaderamente mundial no puede tener fronteras ni designar enemigos externos.
En la lógica política vigente (el sistema de Westfalia), la unidad básica es el Estado, y el "mundo" se concibe como la suma de estos o el espacio intersticial entre ellos. 赵汀阳 Zhào Tīngyáng propone invertir esta jerarquía ontológica basándose en el 道德经 Dàodéjīng:
故以身观身,以家观家,以乡观乡,以国观国,以天下观天下。吾何以知天下然哉?
Por esto hay que tomar la perspectiva de la persona para ver la persona; hay que tomar la perspectiva de la familia para ver la familia; hay que tomar la perspectiva del reino para ver el reino y hay que tomar la perspectiva de todo bajo el cielo para ver todo bajo el cielo. ¿Por medio de qué conocería que todo debajo del cielo es así? (Capítulo 54)
Esto implica que el mundo debe ser la unidad primaria de análisis y gestión política, no un derivado de las relaciones internacionales. El sistema 天下 tiānxià presupone que el interés del "todo" debe tener prioridad ontológica sobre el interés de las partes. Una política mundial genuina consiste en establecer un orden donde ningún actor tenga incentivos para separarse del todo, garantizando la "coexistencia antes que la existencia".
El giro ético: De la racionalidad individual a la racionalidad relacional
Para que el sistema 天下 tiānxià funcione, no basta con una institución política; se requiere un nuevo software ético. 赵汀阳 Zhào Tīngyáng sostiene que el fracaso del orden internacional moderno se debe a que opera bajo una lógica defectuosa: la racionalidad individual.
El autor critica la teoría política de tradición europea (desde Hobbes hasta la teoría de juegos) por basarse en la racionalidad individual, 个人理性 gèrén lǐxìng. Esta asume que la conducta racional consiste en que cada actor (sea una persona o un Estado) busque maximizar su propio interés.
El problema, señala 赵汀阳 Zhào Tīngyáng, es que esta lógica conduce inevitablemente al "dilema del prisionero": si todos buscan maximizar su ganancia a costa de los demás, el resultado es el conflicto perpetuo o un equilibrio de terror inestable. En este esquema, el "otro" es siempre un límite, un competidor o una amenaza para mi libertad.
Frente a esto, el autor propone la racionalidad relacional 关系理性 guānxì lǐxìng. En la ontología china, la unidad mínima de supervivencia no es el individuo aislado, sino la relación misma.
Principio de coexistencia: 赵汀阳 Zhào Tīngyáng reescribe el cogito cartesiano. En lugar de "pienso, luego existo", propone: 我共在故我在 Wǒ gòngzài gù wǒ zài, "coexisto, luego existo". La existencia no es un dato previo, es un producto de las relaciones.
La seguridad mutua: bajo esta nueva racionalidad, lo más inteligente no es maximizar el beneficio propio exclusivo, sino minimizar el daño mutuo. La seguridad no se logra construyendo muros más altos, sino asegurando que al otro le vaya bien, porque si la relación se rompe, ambos caen.
¿Cómo se aplica esto a los enemigos o a quienes están fuera del sistema? Aquí entra en juego el concepto clave de 化 huà, transformación.
En la política de poder más corriente, la solución ante un enemigo es la contención o la eliminación. En el sistema 天下 tiānxià, regido por el principio de "sin afuera", eliminar al otro es un fracaso porque mutila el todo.
El objetivo político supremo es 化 huà: disolver la enemistad transformando al enemigo en un amigo, al extraño en un pariente, siguiendo un precepto confuciano:
故远人不服,则修文德以来之。
Gù yuǎn rén bù fú, zé xiū wén dé yǐ lái zhī.
Por lo tanto, si las personas lejanas no se someten, cultiva tu virtud y tu cultura para atraerlas. (Analectas 16.1)
El 天下 tiānxià propone reemplazar la política de la frontera, que busca seguridad mediante la exclusión, por una política de la relación, que busca seguridad mediante la integración. Solo cuando el interés del todo garantiza el interés de cada parte, el mundo deja de ser un campo de batalla para convertirse en un hogar común.
Nuevamente, aparece el occidentalismo
A pesar de su potencia teórica, el sistema 天下 tiānxià no está exento de riesgos conceptuales. La propuesta de 赵汀阳 Zhào Tīngyáng descansa sobre una operación discursiva que la académica 陈小眉 Chén Xiǎoméi ha denominado 西方主义 xīfāng zhǔyì "occidentalismo" y que ya mencionamos, en tono crítico, respecto de otros autores contemporáneos.
Para que el 天下 tiānxià brille como la única solución ontológica posible, el autor necesita construir un "otro" defectuoso. 赵汀阳 Zhào Tīngyáng tiende a esencializar a "Occidente" reduciéndolo casi exclusivamente a su vertiente más agresiva: la del realismo político de Hobbes, Carl Schmitt y el imperialismo colonial.
Esta maniobra retórica ignora deliberadamente las tradiciones occidentales que son cosmopolitas, federalistas y comunitarias. Al contrastar el ideal normativo chino de cómo debería ser el 天下 tiānxià con la realidad histórica de Europa y Estados Unidos de cómo funciona el poder, el autor incurre en una asimetría metodológica que refuerza el nacionalismo cultural bajo un disfraz universalista.
Finalmente, subyace la pregunta política incómoda: ¿quién gestiona el 天下 tiānxià? Aunque el autor insiste en que es un sistema "sin afuera" y no un imperio jerárquico, sus críticos (como William A. Callahan) advierten que el modelo se parece sospechosamente a una justificación teórica para una nueva hegemonía china. Si el mundo debe tener un centro para ordenarse, y si la cultura china es la única que ontológicamente "sabe" pensar el mundo como unidad, la conclusión lógica, aunque no siempre explícita, es que China está destinada a ser el administrador moral de este nuevo orden.
La obra de 赵汀阳 Zhào Tīngyáng es, sin duda, el intento filosófico más ambicioso del siglo XXI para superar el Estado-nación. Nos obliga a pensar "el mundo" como sujeto político. Sin embargo, debemos leerlo con cautela: es una invitación a la coexistencia universal, pero escrita con la tinta de una civilización que vuelve a reclamar su centralidad.
(1) El modelo clásico de la Teoría de Juegos demuestra matemáticamente por qué la "racionalidad individual" conduce al desastre colectivo. Imaginemos dos prisioneros incomunicados. Si ambos cooperan entre sí (guardan silencio), reciben una pena mínima (1 año). Si ambos se traicionan (confiesan), reciben una pena media (5 años). Pero si uno traiciona y el otro no, el traidor sale libre (0 años) y el otro carga con todo el castigo (10 años).
Aquí está la trampa que denuncia 赵汀阳 Zhào Tīngyáng: Para un individuo aislado que busca maximizar su beneficio, la opción lógica siempre es traicionar.
Si el otro calla, me conviene traicionar (salgo libre).
Si el otro traiciona, me conviene traicionar (5 años es mejor que 10).
Como ambos piensan "racionalmente" así, ambos traicionan y acaban con 5 años de cárcel, perdiendo la oportunidad de la pena mínima. 赵汀阳 Zhào Tīngyáng aplica esto a la política internacional: mientras los Estados actúen como "individuos racionales" buscando su propia seguridad absoluta (armándose), condenan al mundo a una inseguridad permanente. El sistema 天下 tiānxià busca romper esta lógica cambiando la unidad de cálculo: no se trata de "mi ganancia", sino de la preservación de la relación.
Callahan, W. A. (2008). Tianxia, empire and the world: Soft power and China's foreign policy discourse. Journal of Contemporary China, 17(57), 749–761.
Chen, X. (1995). Occidentalism: A theory of counter-discourse in post-Mao China. Oxford University Press.
Zhao, T. (2021). Tianxia: Una filosofía para la gobernanza global (M. Pavón Belizón, Trad.). Herder Editorial. (Obra original publicada en 2019).
Zhao, T. (2021). All under heaven: The Tianxia system for a possible world order. University of California Press.
Díaz, M. E. y Torres, L. N. (25 de enero de 2026). El mundo como sujeto político. 赵汀阳 Zhào Tīngyáng. China desde el Sur. https://www.chinadesdeelsur.com/2026/01/el-mundo-como-sujeto-politico-zhao.html
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