" Un viaje en el tiempo. Cuatro etapas de la lengua china

Un viaje en el tiempo. Cuatro etapas de la lengua china

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A menudo pensamos en el idioma chino como una entidad monolítica, una roca sólida que ha resistido inmutable el paso de los siglos. Sin embargo, la realidad lingüística es más dialéctica: el chino es un organismo vivo que ha mutado drásticamente en su sonido y estructura, pero que ha mantenido una continuidad gráfica y semántica única en la historia humana.

Esta singularidad se debe a la naturaleza de su escritura. Al no ser puramente fonética, la escritura china permitió que, aunque la lengua hablada (言 yán) se transformara hasta volverse irreconocible entre épocas, la lengua escrita (文 wén) sirviera de puente ininterrumpido. Para analizar este proceso, los lingüistas siguen la periodización clásica de 王力 Wáng Lì, una herramienta que nos permite ver cómo, bajo las profundas transformaciones fonológicas, persiste una identidad cultural coherente.

1. La fijación del sentido. 上古汉语 Shànggǔ hànyǔ, chino antiguo 

(Desde la dinastía 商 Shāng, s. XIII a.C., hasta el final de la dinastía 汉 Hàn, s. II d.C.)

Esta es la etapa fundacional, el vehículo de las obras de autores como Confucio y Lǎozǐ. Su rasgo distintivo es el monosilabismo estricto: existía una correspondencia casi perfecta entre un carácter, una sílaba y una palabra o morfema. Es una lengua de una economía sintáctica admirable. Como su arquitectura es diferente de la inflexión morfológica de las lenguas indoeuropeas, el sentido dependía rigurosamente del orden de las palabras y del uso de caracteres funcionales como 之 zhī o 也 yě. Lo crucial aquí es la materialidad: los textos en huesos oraculares y bronces rituales no solo nos muestran una escritura en evolución, sino que establecen el carácter como la unidad fundamental de sentido. Esta decisión cultural de fijar la idea en un grafismo, independientemente de su variación fonética futura, es la piedra angular que permitiría la continuidad de la civilización china.

2. La expansión léxica. 中古汉语 Zhōnggǔ hànyǔ, chino medio

(Del siglo IV al XII d.C., dinastías 隋 Suí y 唐 Táng, aproximadamente.)

Cuando China se abrió al mundo a través de la Ruta de la Seda, el idioma enfrentó su primer gran desafío de adaptación. El encuentro con el budismo y la necesidad de traducir la metafísica sánscrita (polisilábica y abstracta) obligaron al chino a "estirarse". Aunque la fonología cambió radicalmente, desarrollando un sistema tonal complejo que los poetas como 李白 Lǐ Bái explotaron para crear una "música verbal", la mayor transformación fue léxica. 

El idioma comenzó a romper el estricto monosilabismo antiguo, creando miles de palabras compuestas bisílabas para precisar nuevos significados. Sin embargo, la escritura absorbió este cambio sin quebrarse: los caracteres antiguos simplemente se combinaron de nuevas formas, manteniendo la legibilidad del pasado.

3. La disociación. 近代汉语 Jìndài hànyǔ, chino premoderno

(Desde las dinastías 宋 Sòng y 元 Yuán, s. XIII, hasta finales de la 清 Qīng, s. XIX)

Este período se define por una creciente diglosia (la convivencia de dos registros diferenciados). Mientras la corte y la administración mantenían el uso del 文言 wényán (chino literario), una lengua escrita fosilizada que imitaba la sintaxis de la antigüedad, en las calles y en la literatura de ficción bullía el 白话 báihuà, la lengua vernácula. Aquí se observa la continuidad en tensión: el sistema oficial mantenía artificialmente la conexión con el pasado clásico, mientras que la lengua viva simplificaba los tonos y desarrollaba una gramática más analítica (con marcadores de aspecto y tiempo). Fue la literatura, especialmente las grandes novelas, la que empezó a tender puentes, demostrando que la lengua "vulgar" también podía tener dignidad escrita.

4. La síntesis política: Chino moderno 现代汉语 xiàndài hànyǔ

(Desde finales del s. XIX hasta hoy)

El chino actual no es una ruptura, sino una reconciliación. Tras la caída del orden imperial, los reformistas del siglo XX entendieron que la continuidad de la nación dependía de cerrar la brecha entre lo que se hablaba y lo que se escribía. El surgimiento del 普通话 pǔtōnghuà no fue solo una estandarización fonética basada en el topolecto de 北京 Běijīng; fue un proyecto de ingeniería cultural. Se validó la gramática vernácula como norma culta y se simplificó la escritura para alfabetizar a las masas. Sin embargo, incluso el chino moderno, con su sistema 拼音 pīnyīn y sus caracteres simplificados, sigue operando bajo la misma lógica morfosilábica de la antigüedad.


El hilo ininterrumpido

Lo fascinante de esta historia no es solo cómo el chino cambió, sino cómo evitó fragmentarse en lenguas distintas, tal como ocurrió con el latín y las lenguas romances. La respuesta no es solo lingüística, sino profundamente política y educativa.

En primer lugar, debemos desmitificar la idea de que las etapas anteriores son "lenguas muertas". Las formas antiguas siguen vivas porque forman parte vertebral de todas las etapas educativas: desde la escuela primaria, los niños memorizan los poemas de la dinastía 唐 Táng y aprenden cientos de 成语 chéngyǔ (frases idiomáticas de cuatro caracteres) que encapsulan la sintaxis y el léxico de hace dos milenios. El pasado no es un archivo: es una competencia lingüística activa del hablante moderno.

En segundo lugar, existe un paralelismo ineludible entre la unificación política y la lingüística. La historia de China demuestra que la consolidación del poder central siempre requirió la estandarización del signo. Desde la política de "mismo texto en la escritura" (书同文 shūtóngwén) del Primer Emperador en la dinastía 秦 Qín, hasta la promoción del 普通话 pǔtōnghuà en la República Popular, la lógica es la misma: un territorio inmenso y diverso solo puede mantenerse unido si comparte un mismo código gráfico que trascienda las diferencias orales.

Así, la lengua china se nos revela no solo como un sistema de comunicación, sino como la infraestructura misma de la identidad civilizatoria: un hilo ininterrumpido que permite que, hoy en día, un estudiante en 北京 Běijīng pueda leer lo que un sabio escribió en la corte de los 周 Zhōu, manteniendo una conversación silenciosa a través de los abismos del tiempo.



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Díaz, M. E. y Torres, L. N. (17 de enero de 2026). Un viaje en el tiempo. Cuatro etapas de la lengua china. China desde el Sur. https://www.chinadesdeelsur.com/2026/01/un-viaje-en-el-tiempo-cuatro-etapas-de.html

 

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