" Los cadáveres en el camino y el Mandato Celeste: la hambruna como juicio político en China antigua

Los cadáveres en el camino y el Mandato Celeste: la hambruna como juicio político en China antigua

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Todos conocemos la gran lucha de la República Popular China para la eliminación de la pobreza, pero quizás estamos menos familiarizados por el rol político de la hambruna en su historia.

En el pensamiento político de la China antigua, la hambruna podía constituir mucho más que una catástrofe natural: también podía convertirse en una acusación contra el gobernante. Las malas cosechas, las inundaciones y las sequías escapaban en buena medida al control humano, pero sus consecuencias dependían asimismo de las decisiones políticas, la distribución de los recursos y la capacidad de las autoridades para socorrer a la población. Cuando los graneros permanecían cerrados mientras la gente moría de hambre, atribuir la catástrofe a las condiciones climáticas dejaba de ser una explicación convincente.

Esta concepción se relaciona con distintas tradiciones del pensamiento chino. La doctrina del 天命 tiānmìng, Mandato Celeste,  permitía interpretar la legitimidad dinástica a la luz de la conducta de los gobernantes y de los signos de desorden político y cósmico. Durante la dinastía 汉 Hàn, la teoría de la resonancia entre el Cielo y los seres humanos (天人感应 tiānrén gǎnyìng) desarrolló de manera particular la relación entre los fenómenos naturales y el gobierno. Sin embargo, ambas ideas no deben confundirse: la responsabilidad del soberano ante el hambre podía formularse también como un problema ético y administrativo, sin necesidad de interpretarla como una manifestación directa de la voluntad celeste.

Una imagen atraviesa buena parte de la literatura política china: los cadáveres de quienes mueren de inanición, abandonados en los caminos o dispersos por los campos. En ella convergen dos dimensiones del desastre. Por una parte, la muerte de la población hace visible el fracaso de las condiciones materiales de subsistencia; por otra, su representación en los textos convierte ese sufrimiento en un argumento contra quienes ejercen el poder. El cadáver insepulto deja de ser únicamente una víctima de la escasez y pasa a constituir una prueba de la responsabilidad política.

孟子 Mèngzǐ: el hambre como responsabilidad del gobernante

Uno de los ejemplos más contundentes de esta crítica se encuentra《孟子·梁惠王上》Mèngzǐ, Liáng Huì wáng shàng. En el diálogo con 梁惠王, rey Huì de Liáng, el soberano se enorgullece de la atención que presta a su territorio. Cuando sobrevienen malas cosechas en un lugar, traslada a parte de la población a otro y transporta grano en sentido inverso. Asegura que ningún gobernante vecino se preocupa tanto por sus súbditos, pero no comprende por qué la población de los demás reinos no disminuye mientras la suya tampoco aumenta.

Mencio responde con una crítica que desplaza la discusión desde la supuesta benevolencia del monarca hacia las condiciones efectivas de la subsistencia:

狗彘食人食而不知检,涂有饿莩而不知发。人死,则曰:“非我也,岁也。”是何异于刺人而杀之,曰:“非我也,兵也。”王无罪岁,斯天下之民至焉。

Gǒu zhì shí rén shí ér bù zhī jiǎn, tú yǒu è piǎo ér bù zhī fā. Rén sǐ, zé yuē: “Fēi wǒ yě, suì yě.” Shì hé yì yú cì rén ér shā zhī, yuē: “Fēi wǒ yě, bīng yě.” Wáng wú zuì suì, sī tiānxià zhī mín zhì yān.

«Los perros y los cerdos comen el alimento de las personas y nadie pone límites a ello; en los caminos hay muertos de hambre y nadie abre los graneros. Cuando la gente muere, el gobernante dice: “No es culpa mía, sino del año”. ¿En qué se diferencia esto de apuñalar a alguien hasta matarlo y decir después: “No he sido yo, ha sido el arma”? Que el rey deje de culpar al año y entonces acudirá a él la población de todo cuanto hay bajo el Cielo».

La fuerza del argumento reside en la comparación entre dos formas de eludir la responsabilidad. El gobernante que atribuye las muertes exclusivamente a las malas cosechas actúa como quien pretende desvincularse de un homicidio culpando al arma empleada. En ambos casos, la explicación invoca un factor externo para ocultar la propia intervención.

La expresión 涂有饿莩 tú yǒu è piǎo, «hay muertos de hambre en los caminos», concentra la denuncia en una imagen concreta. El término 莩 piǎo designa aquí a las personas muertas por inanición, mientras que 发 fā, en el contexto del pasaje, alude a la apertura de los graneros para socorrer a la población. El problema no consiste únicamente en que falten alimentos, sino en que las autoridades no actúan adecuadamente ante la necesidad.

El contraste entre el ganado alimentado con comida humana y la población que muere de hambre vuelve visible una distribución profundamente injusta de los recursos. Para Mencio, la benevolencia del gobernante no se demuestra mediante declaraciones de preocupación ni mediante medidas aisladas, sino garantizando las condiciones materiales que permiten vivir. La hambruna se convierte así en una prueba de la calidad moral del gobierno.

Mòzǐ 墨子: la guerra y la destrucción de los medios de subsistencia

El problema de la muerte por inanición no fue privativo de la 儒家 Rújiā, escuela confuciana. En el mismo horizonte histórico, 墨子 Mòzǐ articuló una impugnación igualmente feroz contra las élites, centrada en la extracción desmedida de mano de obra y el derroche litúrgico.

En capítulos como《节用》Jié yòng, «Moderación en el gasto» y《非乐》Fēi yuè, «Contra la música», Mòzǐ 墨子 denuncia que la edificación suntuaria, la fundición de campanas y los rituales funerarios prolongados arrebatan a los campesinos el tiempo oportuno para las faenas agrícolas. Al quebrar el ciclo estacional mediante levas e impuestos, la consecuencia social ineludible es la carestía:

饥者不得食,寒者不得衣,劳者不得息。

Jī zhě bùdé shí, hán zhě bùdé yī, láo zhě bùdé xī.

Los hambrientos no obtienen alimento, los ateridos no obtienen abrigo, y los fatigados no consiguen reposo.

Frente a la exigencia ética de benevolencia, 仁 rén, de Mencio o la articulación entre amor universal 兼爱 jiān'ài y beneficio común 利 lì en Mozi, el pensamiento de la  法家 Fǎjiā, escuela legalista, abordó las reservas de grano desde un prisma rigurosamente técnico, coercitivo e instrumental. El capítulo《农战》Nóngzhàn, «Agricultura y guerra», del《商君书》Shāngjūnshū, Libro del Señor Shāng ilustra cómo la alimentación y el trabajo de la tierra quedan desprovistos de valor moral intrínseco, funcionando como un engranaje coercitivo:

善为国者,仓廪虽满,不偷于农。国大、民众,不富且强,则不可以持胜。 

Shàn wéi guó zhě, cāng lǐn suī mǎn, bù tōu yú nóng. Guó dà, mín zhòng, bù fù qiě qiáng, zé bù kěyǐ chí shèng. 

Quien gobierna bien un reino, aun cuando los graneros estén colmados, no descuida la agricultura. Si un Estado es extenso y su población numerosa, pero no es rico ni fuerte, no podrá sostener la victoria.

La comparación con Mencio permite advertir una convergencia sin borrar las diferencias entre ambas escuelas. En Mencio, el hambre revela la insuficiencia moral del gobernante que no cumple con sus obligaciones. En Mozi, la denuncia se apoya en el perjuicio producido por prácticas que consumen vidas y recursos sin una justificación proporcional. En ambos casos, las consecuencias materiales del gobierno constituyen un criterio para evaluar sus acciones.

De la catástrofe local a la crisis del Estado imperial

La unificación de China bajo la dinastía Qín 秦, en 221 a.C., y la posterior consolidación del imperio ampliaron la escala de las estructuras administrativas y de las movilizaciones estatales. La construcción de fortificaciones, caminos y palacios, las campañas militares y las prestaciones de trabajo obligatorio podían imponer cargas considerables a las comunidades. Cuando estas exigencias coincidían con malas cosechas o con dificultades de abastecimiento, sus consecuencias podían ser devastadoras.

La caída de Qín, en 206 a.C., se convirtió en un ejemplo fundamental para las reflexiones posteriores sobre los límites del poder. El problema no consistía únicamente en la severidad de las leyes o en la magnitud de las obras emprendidas, sino también en la incapacidad del régimen para sostener el orden social que pretendía gobernar. La extracción de recursos y la movilización de la población podían terminar socavando la propia estabilidad del Estado.

En este contexto, el《淮南子》Huáinánzǐ, compilado en el siglo II a.C. bajo el patrocinio de 刘安 Liú Ān, constituye una fuente relevante para estudiar las reflexiones sobre el gobierno, el orden político y la historia de Qín 秦. En el capítulo《人间训》Rénjiān xùn, el texto subraya cómo la movilización forzosa paralizó las bases de la supervivencia:

男子不得修农亩,妇人不得剡麻考缕,羸弱服格于道,大夫箕会于衢,病者不得养,死者不得葬。

Nánzǐ bùdé xiū nóng mǔ, fùrén bùdé shàn má kǎo lǚ, léiruò fú gé yú dào, dàfū jī huì yú qú, bìng zhě bùdé yǎng, sǐ zhě bùdé zàng.

Los hombres no podían cultivar los campos y las mujeres no podían hilar ni tejer. Los débiles caían extenuados en los caminos, los funcionarios recaudaban exacciones en las encrucijadas, los enfermos quedaban sin sustento y los muertos no recibían sepultura.

Asimismo, en el capítulo《氾论训》Fànlùn xùn se denuncia que la simultaneidad de obras monumentales, caminos y campañas territoriales redujo la población productiva al extremo de que 道路死人以沟量 dàolù sǐrén yǐ gōu liáng,  «los cadáveres a lo largo de los caminos se  amontonaban en las zanjas». De este modo, en el《淮南子》Huáinánzǐ la inanición y la muerte en masa no se presentan como meras contingencias climáticas, sino como la consecuencia sistemática de un régimen que agotó las fuerzas de la sociedad al quebrar los tiempos de la siembra y la cosecha.

La voz de los muertos de hambre

Las obras historiográficas chinas conservaron numerosos relatos de crisis agrarias, guerras, desplazamientos de población y episodios de hambre extrema. Expresiones como 人相食 rén xiāng shí, «las personas se devoran entre sí», o 白骨蔽野 bái gǔ bì yě, «los huesos cubren los campos», condensan la devastación en imágenes capaces de hacer visible el alcance de una catástrofe. 

La historia léxica de 莩 piǎo, morir de inanición, añade una dimensión filológica relevante a esta tradición. En las fuentes clásicas, el carácter registra una dualidad tanto fonológica como semántica: por un lado, la lectura 莩 fú, documentada primariamente para designar la membrana interna del tallo vegetal (en particular de las cañas); por otro, la lectura 莩 piǎo, empleada para referir a las víctimas de la inanición en compuestos como 饿莩 è piǎo. El hecho de que esta última acepción fuera posteriormente fijada mediante el clasificador semántico de la muerte en la grafía 殍 piǎo apunta a un proceso estándar de préstamo fonético (假借 jiǎjiè) y ulterior diferenciación gráfica. En consecuencia, la coexistencia de ambas lecturas y grafías no autoriza a postular una metáfora vegetal deliberada en el origen del término. Si bien tal convergencia resulta sugerente para una exégesis literaria, sostenerla como hipótesis histórica requeriría una fundamentación diacrónica de la que el registro textual carece.

Lo que sí puede afirmarse es que la expresión 涂有饿莩 tú yǒu è piǎo, «hay muertos de hambre en los caminos», condensa una crítica política de enorme fuerza. El camino deja de ser un espacio neutral de tránsito y se convierte en el lugar donde la insuficiencia del gobierno queda expuesta a la vista de todos. La muerte por hambre transforma el fracaso administrativo en una acusación moral.

La tradición china no articuló una doctrina unívoca sobre la hambruna ni redujo sus efectos políticos a una sola fórmula. Entre la imputación ética de Mencio, la racionalización utilitaria de Mozi y el pragmatismo coercitivo de la escuela legalista, la subsistencia osciló siempre entre el deber de benevolencia y el cálculo de la estabilidad estatal. 

Sin embargo, la advertencia de Mencio conserva una agudeza singular: comparar al gobernante que culpa a la mala cosecha con quien excusa el homicidio atribuyéndolo al arma, desmantela de raíz la coartada de la fatalidad natural. Los cadáveres que colman los caminos dejan así de ser una estampa del desastre climático para constituir la prueba material de un orden que devora los recursos de su propia legitimidad.



Díaz, M. E. y Torres, L. N. (24 de octubre de 2026). Los cadáveres en el camino y el Mandato Celeste: la hambruna como juicio político en China antigua. China desde el Sur. https://www.chinadesdeelsur.com/2026/10/los-cadaveres-en-el-camino-y-el-mandato.html

 

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